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Siguatepeque,
una ciudad de belleza pura;
un tesoro de Honduras,
un cerro de mujeres bellas
que cada noche alumbran las estrellas.
Tus bosques
verdes deben de perdurar,
para que nuestros hijos los puedan admirar,
una ciudad con desarrollo constante,
que crece con ayuda de sus habitantes.
Siguatepeque, mi tierra amada,
cuna de hombres y mujeres de trabajo,
una tierra envidiable,
en la que nací y es incomparable.
Afortunados somos,
de tener tan bella tierra,
ciudadanos, reflexionemos,
protejamos nuestra tierra.
Siguatepeque la ciudad esmeralda,
por el verdor de sus bosques y montañas,
la ciudad de los pinares,
del trabajo y la honradez,
del barro y los alcitrones,
que cada uno lleva en sus corazones.
Tania Gabriela Chiu Martínez. |