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El Estadio Roberto Martínez
Ávila (Hoy Estadio Municipal)
El
Estadio Roberto Martínez Ávila, ubicado en la parte
oeste del barrio oeste del barrio San Juan, aun no
finalizado, constituye desde ya, un verdadero monumento
al deporte de Siguatepeque.
Lleva el nombre del general retirado Roberto Martínez
Ávila, por una disposición concertada, entre la Junta
Directiva Pro Construcción del Estadio y la Corporación
Municipal de ese tiempo, encabezada por el ex Alcalde
Ramón de Jesús Sabillon. De manera, que siendo el
Coronel Roberto Martínez Ávila comandante del Primer
Batallón de Ingenieros de Siguatepeque, en el años 1977,
emprendió junto al Alcalde de este municipio de ese
entonces, la construcción de esta importante obra para
el deporte de la Región Central.
La construcción de este estadio ha sido lenta debido a
la magnitud de la obra; la primer etapa se inauguro el
21 de junio de 1980, y han continuado su construcción,
arreglo y cuido de esa instalación deportiva
alcaldes como el Br. Juan José Cerna, Prof. Salomón
Sosa. Don Víctor Chávez Castillo y el actual P.M.
Efraín Aquiles Pereira.
La primera etapa de su construcción tiene un valor
aproximado de un millón de lempiras. En la segunda etapa
los gastos de construcción se aproximan a otro millón
de lempiras, en la cual han estado involucrados los
comandantes que han estado sucesivamente en el Primer
Batallón de Ingenieros, alcaldes, diputado Guillermo
Martínez Suazo, dirigentes deportivos y gente entusiasta
con el fútbol.
El Estadio Roberto Martínez Ávila ha sido escenario de
grandes eventos deportivos a nivel local, nacional e
internacional: y muy pronto si el entusiasmo y el
esfuerzo de los que se preocupan por su mejoramiento no
se termina, contara con la ayuda de empresas privadas y
del gobierno, para construirle tribunas especiales, una
pista olímpica hidráulica, buenos drenajes, mas
graderías con soleras, mejor engramado y alumbrado
eléctrico.
Por ultimo solo tenemos que lamentar el cambio de nombre
de este estadio que ya es un orgullo para Siguatepeque,
aunque no este finalizado. A las instituciones no
se les puede cambiar el nombre en forma antojadiza,
máxime cuando esto solo es el producto mental de unos
cuantos “innovadores”, ya tenemos el caso de la futura
plaza cívica que se le quiso cambiar el nombre San Pablo
por el de “Los Regidores”. Para estos casos
sugerimos convocar al pueblo a plebiscitos, para ver si
aprueba o desaprueba estas medias desafortunadas.
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